Lo invisible es lo que sostiene todo: la importancia del mantenimiento
3 de febrero de 2026 3 min de lectura
Transformación digital

Lo invisible es lo que sostiene todo: la importancia del mantenimiento

Los recientes y tristes acontecimientos en la red ferroviaria nos recuerdan, de la forma más dura posible, una verdad universal en la ingeniería y la gestión de proyectos: construir es solo el principio; mantener es lo que garantiza la seguridad y la viabilidad a largo plazo.

A menudo, el lanzamiento de un proyecto digital se celebra como el final del camino. Corte de cinta, web publicada, app en la store. Sin embargo, la realidad es que el ciclo de vida real acaba de empezar.

Un sistema complejo —sea una infraestructura de alta velocidad o una plataforma de software— tiende naturalmente al desorden si no se cuida activamente. El mantenimiento no es un "extra opcional", es la garantía de que mañana todo seguirá funcionando.

La parte oculta del iceberg: por qué el mantenimiento es el coste real

Existe la creencia errónea de que la mayor inversión en un proyecto digital se realiza durante el desarrollo. Los datos y la experiencia nos dicen lo contrario.

Se estima que entre el 60% y el 80% del coste total del ciclo de vida de un software se destina al mantenimiento. ¿Por qué?

  • El entorno cambia: Navegadores, sistemas operativos y dispositivos se actualizan constantemente. Tu software debe adaptarse para no quedar obsoleto. Y lo más importante: las personas y las organizaciones, cambian.

  • La seguridad es una carrera constante: Nuevas vulnerabilidades aparecen cada día. Un sistema no mantenido es un sistema expuesto.

  • La escala varía: Lo que funciona para 100 usuarios puede romperse con 10.000 si no se ajusta la infraestructura.

No es solo "arreglar lo que se rompe"

Reducir el mantenimiento a la corrección de errores (mantenimiento correctivo) es dilatar el proceso evolutivo normal. El mantenimiento eficaz en tecnología se parece más al cambio de aceite de un motor de coche o al cuidado de una vía:

  1. Preventivo: Actuar antes de que falle. Actualizar librerías, renovar certificados, monitorizar cargas de servidores.

  2. Perfectivo: Mejorar el rendimiento. Hacer que el código sea más limpio y eficiente para evitar la "deuda técnica".

  3. Evolutivo: Adaptar el sistema a nuevas realidades del negocio.

Ignorar estas capas y actuar solo cuando hay un fallo crítico suele ser infinitamente más costoso —en dinero y en reputación— que invertir en un cuidado continuo.

La deuda técnica: el interés que pagas por no mantener

En el desarrollo de software usamos el concepto de "deuda técnica". Si pospones el mantenimiento para ir más rápido o ahorrar costes a corto plazo, estás contrayendo una deuda. Y como cualquier deuda, genera intereses.

Con el tiempo, el sistema se vuelve rígido, inseguro y difícil de modificar. Llegado un punto, el "accidente digital" (caída del servicio, brecha de datos, pérdida de información) se vuelve inevitable.

Así lo hacemos en Onabitz

En Onabitz entendemos que nuestra responsabilidad no termina con la entrega del código. De hecho, ahí es donde se demuestra la profesionalidad.

Planteamos el mantenimiento como un pilar estratégico desde el día uno. No esperamos a que algo falle; establecemos protocolos de monitorización, actualizaciones de seguridad y optimización continua. Porque sabemos que la tranquilidad de nuestros clientes y la seguridad de sus datos dependen de ese trabajo invisible, constante y riguroso que mantiene todo en marcha.

La tecnología, como cualquier infraestructura crítica, requiere respeto y cuidado constante. Invertir en mantenimiento es invertir en futuro.